miércoles, 17 de agosto de 2016

Carta de adiós

No solía ser así, no solía tener este filtro en grises, mi vida tenía más colores, solía sentirme feliz, agradecida y bendecida, no recuerdo sentirme tan sola, perdida, tan ácida. Tampoco recuerdo cuándo o cómo paso. No es algo nuevo, aunque nunca había estado así. Me siento vacía, estoy vacía, no tengo sueños o planes, ya no espero nada de la vida y sé que no tengo nada que ofrecer, siento que no hay nada más para mí, solo esperar que esto termine. Todos tienen un motivo por el cual continuar, por el cual seguir luchando, yo no tengo nada. Desde hace un año todo es peor, solo tengo más dudas y entiendo menos todo, me gustan menos que nunca las incongruencias de este mundo, las odio. También comprendí hace poco, que no solo murió mi tía, también perdí el resto de mi familia, el resto de mis tíos y tías, no solo no nos acompañaron cuando todo pasó, sino que nos dejaron a partir de ahí y siguen atacando a mami y excluyéndonos de todo lo que pasa y se “celebra” en casa de mis “abuelos”. No es que olvide cualquier favor que nos hicieran antes, de hecho eso hace más difícil la situación, me hace preguntarme también, si no son ellos lo que olvidaron lo que mi familia hizo por alguno, sino, todos ellos. Me hace dudar de mi decisión de no contarle a mami lo que paso con uno de ellos cuando pequeña, me hace preguntarme que pasaría si se lo dijera ahora, pero ya todo está mal, no hace falta que lo empeore. Tuve una idea errada de la familia, o al menos de la familia de mi mamá, pero ya entendí que nada dura para siempre, nada es lo que parece. No recuerdo haber tenido una relación muy unida con mis papás, sí recuerdo un par de eventos que me hicieron pensar dos veces qué le decía a mi mamá, recuerdo una vez que salí mal en un examen de música y ella me hizo sentir muy mal y me dijo que no le dijera a mi papá, luego la escuche contándolo como un chiste no solo a él sino a mi abuela; la otra vez que recuerdo fue cuando se enteró que me había atrasado un año en el plan de estudios y se volvió loca, llorando y hablando entre dientes, no entendí que pasó solo supe que no volvería a pasar. Yo era una muy buena estudiante, sin problemas, siguiendo reglas, cumpliendo estándares, ese fue mi rol, un soldado siguiendo todas las ordenes al pie de la letra, sin discutir, sin dudar, recordando siempre los límites. Nunca fui un problema, nunca fui una preocupación, me aseguré de eso. Aun así la vida se encargó de decirme que no soy suficiente, no importa lo que haga, no lo soy, no lo seré; me siento sola, sé que tengo amigos, pero al final del día estoy por mí misma, solo yo, no hay nadie más. No sé en que momento se decidió o quién lo hizo, pero sé que me tocó estar sola, no hay nadie ahí afuera que se enamorará de mí y me amará, eso no existe para mí, sí me molesta no saber por qué, no considero haber cometido ningún error tan grave, o ser una persona tan mala, tal vez soy parte de esas incongruencias que tanto odio en el mundo, seguiré despertando sola, haciendo mis cosas sola, solo siendo lo que soy. No lo digo a nadie porque todos tienen a alguien, no pueden comprender que yo sepa que soy diferente, que no espere nada, ya espere, y esperar es lo que más duele, ya no espero, ya no voy a esperar más, mi paciencia se agotó junto con mi fe. Tal vez parezca un montón de incoherencias de alguien balbuceando, todavía hay muchas más, y más incoherentes, pero lo que realmente necesito decir ahora es que siento mucho, de verdad, haberlo hecho sentir mal, una vez fui mejor que eso, y de verdad extraño la persona que era, entiendo que no quiera nada conmigo, es muy posible que este mejor así. Yo agradezco de corazón todo este tiempo, es una excelente persona, alguien muy especial y haberlo conocido fue una de las mejores cosas que he tenido, solo espero que en un tiempo, si me recuerda, ya no me recuerde herido o resentido, que recuerde cuanto lo aprecio, cuanto lo quiero y que haría y daría cualquier cosa por verlo feliz.

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